
![]() | Entre mis lecturas veraniegas tenía yo reservada la Carta al padre de Kafka. Era una especie de asignatura pendiente con ese autor pues cuando intenté leerla por primera vez, hace ya muchos años, me produjo un profundo desasosiego que ahora calificaría de decepción y que me obligó a dejarla. Kafka escribió esta carta en 1919, cuando ya le habían diagnosticado la tuberculosis y aunque muchos analistas intenten hacerla pasar por ficción (o al menos por artificio) no es sino un ajuste de cuentas muy parecido al que cualquier adolescente (¡pero él tenía 36 años!) descontento con su vida y su destino puede hacer a su aburguesado progenitor que desea que el joven artista se dedique a los negocios familiares y se aleje del gusanillo del arte.
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A Kafka le ha pasado, mutatis mutandis, lo que a Cervantes: se le ha interpretado según el espíritu de la época. Como recuerda Marthe Robert, y tal vez por culpa de los traductores, Kafka ha tenido que pasar por muchas lecturas para llegar a singularizarse, desde la seriedad casi teológica con la que se enfrentaban los primeros exegetas con sus textos, hasta la explosión de ironía, angustia y humor que recorre ya para siempre sus páginas. Hace relativamente poco (1982) se hizo una nueva edición de sus obras, que se supone definitiva y, por consiguiente, una nueva traducción a diferentes idiomas. Entre otros, al español. Una vez más ha sido Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, la editorial encargada de la importante misión –que ha dirigido Jordi Llovet– y los traductores elegidos figuran entre los mejores de lengua alemana: Andrés Sánchez Pascual, Miguel Sáenz y Joan Parra Contreras, entre otros. Es realmente una suerte contar con ellos, y con esa labor editorial, para poder acceder a los sin duda importantes hallazgos textuales que se han incorporado a esta edición y sin embargo, personalmente, sigo aferrada a mis viejas traducciones pues creo, junto a otros lectores impenitentes, que la primera edición de una obra que te ha causado un verdadero impacto es aquella en la que la has leído por primera vez, incluso con sus posibles defectos.